jueves 17 de julio de 2008

Otro regalo más

Hace unos días, Luz de Gas, cuyas elegantes letras asoman en las páginas de su blog dejándonos adivinar su gran corazón y amabilidad, aunque sin dejar por ello de ser crítico, me regaló el Premio Unidad, el cual recibí con alegría y orgullo. De verdad que me hizo mucha ilusión, y por ello quiero darle las gracias desde esta página.
Sin embargo, debo comunicaros una decisión que he tomado. Algunos la entenderéis, otros me temo que no. En cualquier caso, quiero que sepáis que no es mi intención herir susceptibilidades de nadie.
A finales de junio del 2007 empecé un blog, que por circunstancias ajenas a mi voluntad tuve que dejar. Ese blog duró hasta mediados de noviembre, más o menos, y durante ese tiempo nadie me dio un premio. No me importó en absoluto, puesto que yo nunca pensé en ganar premios cuando empecé a escribir el blog. Luego, con éste, que empecé inmediatamente al dejar el otro, y que yo siempre he considerado una continuación del primero, creo que fue en enero o febrero que recibí el primer premio, y después se han ido sucediendo de vez en cuando, hasta que últimamente los recibo con cierta frecuencia.
Algunos de vosotros sabéis que no soy muy partidaria de los premios blogueros, lo he explicado un montón de veces. Es cierto que me hace mucha ilusión que la gente piense en mí con tanto cariño que quiera hacerme partícipe del reparto y regalarme alguno de estos premios. Esto es lo que más me gusta de todo esto: el cariño, y algunas veces la admiración, no se si merecidos o no. Pero aparte de esto, que desde luego tiene una gran importancia, desengañémonos, hay cuarenta mil premios blogueros, a cada cual más extraño, que se reparten como churros. Eso significa que cada bloguero recibe o recibirá en su vida bloguera un montonazo de premios (se los merezca o no), muchas veces repetidos, y así, y según mi manera de ver, como que se desvirtúan mucho estos premios.
Lo cierto es que tengo un montón de borradores preparados para ser publicados, algunos ya programados, y he llegado a la conclusión que tener que agradecer públicamente los premios que voy recibiendo es algo que corta mi ritmo creativo. Ya sé que no es obligatorio hacerlo, y precisamente por eso, ya no lo voy a hacer más. Por supuesto recibiré con mucha alegría todos los premios que queráis darme, pero no voy a hacer mención de ello en el blog. Si hasta ahora los agradecía públicamente y quedaban alojados en un rinconcito de mi corazón junto con las cosas más bonitas que me han pasado en la blogosfera, ahora todo va a ser aún más íntimo. Así que, a partir de ahora, TODOS LOS PREMIOS QUE ME HAN DE LLEGAR (SI ES QUE HAY ALGUNO MÁS) QUE SE CONSIDEREN AGRADECIDOS PÚBLICAMENTE DE ANTEMANO EN ESTE POST. Gracias a todos.

PD: Voy a decir algo que hace tiempo que pienso, y que me dejé de comentar. Al final la blogosfera morirá ahogada bajo un diluvio infinito de premios. Esto se está saliendo de madre.

lunes 14 de julio de 2008

Romanticismo


Soy una romántica empedernida. No sólo en cuanto a sentimientos, sino también en cuanto a filosofía de vida. Me explico. El tiempo todo lo degrada, también las palabras. Por ejemplo, la palabra romanticismo y sus derivadas. Hay gente que cree que el romanticismo, es algo que sólo tiene que ver con los sentimientos, o como pone en el diccionario, que es una propensión a lo sentimental y novelesco. Así la palabra romántico, se ha desvirtuado con el tiempo, se ha empequeñecido, cuando en realidad, en su origen era una palabra que abarcaba mucho.
El romanticismo no es sólo una condición amorosa, es una condición vital, que quizá tiene que ver con lo sentimental, pero que también abarca mucho más. El romanticismo es una filosofía. El auténtico romántico es idealista; no distingue entre realidad y fantasía porque sabe que todo va muy ligado; no busca entender, sino más bien sentir; entre otras muchas cosas, es rebelde, es apasionado, pero no sólo en el amor, sino en la vida en general.
El Romanticismo es un movimiento social y cultural que surge hacia 1820, y pone patas arriba la sociedad burguesa y bienpensante de ese momento, pero justamente desde su mismo centro.
Encontré en la novela "Frankenstein" de Mary W. Shelley, publicada por Ediciones B, un libro escrito justamente durante ese periodo, una presentación escrita por el mismo traductor del libro, Manuel Serrat Crespo, que ayuda a entender muy bien lo que supuso ese movimiento, lo que representaba ser romántico y lo que debería seguir representando. Espero no abusar de vuestra paciencia si copio unos estractos de esa presentación:

"Encerrado en las estrechas fronteras de una razón utilitaria y conformista, hecha a la medida de una burguesía que ve consolidar sus posiciones y que mide las conquistas humanas usando el patrón de su bolsillo, oprimido por todo tipo de convenciones sociales, religiosas o morales, el hombre siente como en su interior sigue abierto el pozo, cada vez más profundo, de la insatisfacción y el desasosiego.
Y la rebelión estalla. La juventud, nacida con el reciente siglo XIX en el seno de las mejores familias, enarbola la bandera de lo irracional y se lanza a la creación de una de las reacciones vitales que más fecunda ha sido en lo artístico y literario. De la ciencia esclerotizada y la mezquina razón dieciochesca nace el monstruo idealista, los suicidios precoces y el culto al mal, a las más oscuras tendencias humanas, que informan el romanticismo.
¿Un paso atrás en el devenir histórico? Aquellos sapientes y barbudos individuos dedicados con furor a la tarea de ordenar, clasificar y legalizarlo todo, aquellos sacrificados mártires de la ciencia empeñados en encontrar explicaciones racionales a todos los fenómenos y, por un perfecto mecanismo de defensa, en negar, ridiculizar o tachar de fantástico o inexistente lo que escapaba a su comprensión; aquellos severos moralistas que se refocilaron en una bacanal de leyes y códigos, divinos o humanos, dan paso a una generación que escupe su desprecio por las reglas, que maldice la "normalidad" y las "buenas costumbres", lanzándose con pasión a explorar lo insólito, lo irracional y lo increíble.
Pasión "versus" razón. ¿Es ésta la disyuntiva? Tal vez, pero, en todo caso, razón que engendra pasión, porque el hombre, "el ser racional", descubre que han convertido su cerebro en una cárcel".
"Lord Byron, cuyo genio satánico es el más representativo ejemplo de la vocación romántica, que se adentra en los abismos del mal, que se introduce en las bases más oscuras e inexplicables de la humanidad, buscando una libertad que sólo obtendrá con el conocimiento de sí mismo, por el entero conocimiento de sí mismo, y que, sorprendentemente, coincide con el mal en todo lo que éste tiene de vida, de movimiento, frente a la quietud y la muerte de una sociedad "comme il faut". Coincide con el mal en la liberación de las pasiones y los instintos, en su busca del placer, puesto que en estas pasiones, instintos y placeres, se halla la antítesis, todo lo contrario, de aquella sociedad estructurada, monolítica, moral y rígida que les aleja cada vez más de su realización, de su felicidad; la antítesis de aquella sociedad en la que la felicidad no es un valor cultural".

jueves 10 de julio de 2008

Placeres de verano


Me encanta el verano. Sus ventajas me resultan mucho mayores que sus inconvenientes. Ahora mismo, recuerdo unas cuantas, ventajas que al mismo tiempo son placeres para mí: Tomar una copa en la terraza de un bar; dormir sintiendo el fresquito de la noche en mi piel, con las ventanas abiertas (yo todavía puedo permitírmelo); la luz, también la penumbra en los días más largos del año, los helados, las bebidas fresquitas, las cenas al aire libre. Dormir desnuda sin miedo a tener frío; los cielos estrellados, más fáciles de ver en verano; las flores, el mar, la playita (sobre todo cuando hay poca gente), el rumor de las olas. Pasearme medio en pelotas por casa; la piel, la mía y la de otros, más expuesta a las miradas que en otro tiempo; y esos cuerpazos que se ven de vez en cuando... huuummmm... me encanta el verano, sí, sí, siiiiií...

lunes 7 de julio de 2008

Dardos felices

Hace unos días, Noviembre me concedió el "Premio Dardo". Como siempre, es un honor y una alegría que alguien piense en mí para regalarme un premio. Ella fue muy prudente, y me escribió un correo preguntándome si lo aceptaba o prefería que no me lo regalase. ¿Cómo voy a decir que no a un premio que viene desde el cariño? Aunque eso sí, le advertí que nunca sigo el protocolo con esto de los premios. En su blog, que yo diría que es una especie de diario personal, con un alto grado de sensualidad y erotismo, pero no sólo eso, y además muy bien escrito, me dedicó unas preciosas palabras, que no sé si son merecidas, pero que le agradezco profundamente. Fue un dardo disparado desde el corazón y que dio en pleno centro del mío. Muchas gracias, de verdad.


En la vida hay muchos dardos felices que nos dan en pleno corazón. Todo lo que llena de belleza y amor nuestra vida: los amaneceres y atardeceres más bellos, la alegría de un niño, la mirada amorosa del amante, o su deseo, que es algo bien hermoso, ¿por qué no?, los cielos estrellados, la complicidad de los amigos, las playas desiertas y el rumor de las olas, la música, la poesía... y tantas y tantas cosas. ¿Hay algo que os llegue directo al centro del corazón especialmente?

jueves 3 de julio de 2008

Excitante castigo (IV)

Imagen: John Emrys

-Me has decepcionado, esclavo. Iba a desatarte, pero ahora no tengo más remedio que dejarte atado un rato más, para que reflexiones sobre tu mal comportamiento.
Se levantó y poco faltó para que frotara sus tetas por la cara del hombre, pero no le dejó que las probara. Se situó de rodillas en el borde de la cama, con las piernas abiertas mostrándole su sexo ansioso de más placer. Se lo acarició con una mano, mientras le miraba lujuriosa, diciéndole:
-Ven, esclavo, y límpiame el coño de tu asquerosa lefa… no quiero que dejes ni una gota…
Él se levantó, aún atado a la silla, y caminó medio agachado y con dificultad hasta la cama, con los brazos doloridos, pero absolutamente hipnotizado por ese sexo que le miraba burlón, con la boca llena de su semen, empezando a gotear. Se agachó y comenzó a lamerlo. Hacía lo que podía pero la posición era absolutamente incómoda. Igualmente conseguía excitar a su ama. Ella apoyó la cabeza en la cama y, jadeando, separó sus nalgas con las manos.
-Cómeme el culo, esclavo. Quiero sentir tu lengua bien adentro… Venga, ¿no te gusta hacer guarradas, cerdito?, pues cómeme el culo.
La posición seguía siendo incómoda para el hombre, pero no tanto. Podía comerle mejor el culo de lo que antes le había comido el coño. La hacía jadear de placer. Ella notaba la lengua masculina frotando su ano, primero con delicadeza, después cada vez más fuerte, imponiéndose con autoridad, hasta penetrar en sus entrañas. La estaba volviendo loca de gusto, tanto que por un momento casi se olvidó de la difícil posición en la que su amante se hallaba. Esa lengua experta entraba y salía de su culo a placer, la saliva resbalaba hasta su coño, donde su mano se había apoderado del clítoris y no paraba de frotarlo. Casi estaba a punto de correrse otra vez, cuando la lengua abandonó su fructífera tarea y de pronto sonó la voz de su esclavo.
-Mi ama, te ruego que me desates. Me duelen mucho los brazos y la espalda.
-Está claro que hoy te has empeñado en frustrarme mis orgasmos- le contestó ella duramente, al incorporarse-. Está bien. Para que veas lo buena que soy contigo, que tienes un ama que no te la mereces, te voy a desatar y luego te voy a dar un masajito en los brazos y en los hombros. Pero a cambio, para resarcirme de lo mucho que me estás decepcionando, tendrás que darme algo… huummm… me parece que ya lo sé, pero será una sorpresa. Creo que considerarás que es un justo castigo. Siéntate.
Le desató los brazos y tal como le había prometido le dio un buen masaje en los brazos, los hombros y el cuello. Un masaje que tuvo la propiedad de dejar a su amante casi como nuevo. Curiosamente, seguía teniendo una importante erección. Ella no sabía si la había perdido al eyacular en su vagina, y luego al comerle el culo la había recuperado, o simplemente no la había perdido en todo el rato. En cualquier caso, su esclavo seguía teniendo la polla dura como una piedra, y eso la ponía muy caliente. Le ordenó que le desabrochara el corsé y él así lo hizo. Su dueña quería su polla y la quería en lo más profundo de su cuerpo, pero antes…
Se acercó, sólo con las medias y las botas puestas, a la maleta, y de dentro sacó un consolador con su arnés. Era un consolador de color carne, con forma de polla, con su glande, y sus venas bien marcadas. Era bastante grande, así que también cogió un tubo de lubricante. Se colocó el arnés, se lo ajustó bien y se acercó al hombre, frotando su pene artificial como suelen hacer los hombres.
-¿Te gusta mi polla?- le preguntó, mirándole burlonamente. El esclavo jadeaba con cara de vicio. A ella hasta le pareció que su sexo se había encabritado aún más-. Más vale que te guste, porque la vas a probar. Te la voy a meter toda por el culo. Eso quiero que me des para resarcirme, tu culo. Hoy serás mi puto, con todas las de la ley. Pero primero quiero ver cómo la chupas.
Acercó su boca al consolador y empezó a chupar. Lo hacía tan bien que a su ama le parecía que sentía engordar su clítoris con cada uno de sus lengüetazos. Verle chupar ese consolador de silicona, la excitaba sin mesura.
-Muy bien, cerdo. Ahora ponte a cuatro patas encima de la cama. Espera, voy a atarte al cabezal, para que no puedas escapar de tu justo castigo.
Le ató las manos. Los brazos de su amante esclavo, antes castigados por las ataduras, temblaban. Cuando lo hubo preparado se situó de rodillas detrás de él. Le acarició muy despacio la espalda y las nalgas, pasó la mano lentamente por su raja. Le acarició el ano suavemente. Él jadeaba, excitado. En el fondo deseaba que su dueña lo poseyera, deseaba sentir su poder sobre él. Directamente sobre su agujerito, dejó ir un buen chorro de lubricante. Siguió acariciando su ano suavemente al principio, después cada vez más vigorosamente hasta que le metió un dedo dentro. El hombre gruñó, pero su polla indicaba su creciente excitación. Su ama sacó y metió el dedo varias veces, después empezó a trabajar su ano circularmente, hasta que le metió otro dedo. Añadió un poco más de lubricante, y siguió moviendo sus dedos en su interior, intentando destensar al máximo el agujerito. Lo iba a necesitar si quería meterle todo ese consolador. El esclavo jadeaba, completamente excitado. Finalmente, ella añadió un poco más de lubricante al culo del hombre y embadurnó también el consolador con una abundante cantidad. Nunca lo había follado con un consolador tan grande.
-Vamos puto, dame ese culo. Ábrelo bien, que vas a saber lo que es bueno-. Paseó el consolador por su raja. Se sentía tan excitada que si alguien le hubiera metido mano en el coño en ese momento probablemente se habría corrido en segundos. Acercó la punta al ano masculino e inició una caricia circular-. Vamos, cariño, abre este culo vicioso que tienes… no sabes las ganas que tengo de rompértelo… mi puto.
Clavó la punta y empujó despacio, acompañando la polla de silicona con una mano, mientras con la otra sujetaba a su esclavo por la cadera. Él lanzó un gemido oscuro como un animal atrapado. La mujer se sentía casi como Dios. Su amante empezó a bufar. A ella le pareció que le dolía un poco, sin embargo creyó que iba a aguantarlo. Siguió empujando lentamente. No había entrado ni la mitad del consolador. Se paró.
-Quiero poseerte, para que tengas muy claro quién es tu dueña-. Empujó otra vez un poco más, pero le costaba. Reculó un poco y luego empujó con más fuerza. Ahora el gemido de su esclavo se había hecho grito. Había entrado ya más de la mitad-. Vamos, mi puto, abre el culo que te la voy a acabar de meter, ya falta poco-. Apretó de nuevo, y él gritó aún más, pero la dómina no cesó de empujar, agarrándole bien por las caderas. En determinado momento le pareció que su amante tiraba de la cuerda como si quisiera desatarse. Apretó más fuerte, y la polla entró entera dentro de él. Se quedó quieta un rato, para que el agujerito de su amante se acostumbrara un poco, antes de iniciar el movimiento de vaivén, que estaba ansiosa por empezar a realizar. Le acarició la espalda para tranquilizarlo, y él se quedó callado jadeando-. Muy bien, puto mío, así me gusta, que estés tranquilo. No grites, porque yo sé que en el fondo te encanta… - le tocó la polla, tan dura o más que al principio-. Te encanta sentirme dentro de ti, tu polla no miente, cariño. Sabes que eres mío, por fuera y por dentro. Y ahora, va a empezar la diversión de verdad.
Empezó a moverse adentro y afuera. Notaba sus jugos resbalar por sus muslos, tal era su excitación. Se movía lentamente, pero se la clavaba hasta el fondo con gusto. Él gemía cada vez más fuerte ante el creciente vigor de su dueña, sudaba. A ella le encantaba tenerlo así, tan entregado, sabiendo que podía sentir su poder tan adentro. Se movía cada vez más rápido, le gustaba follarle el culo, oír sus gemidos, casi gritos ya.
-Venga, puto, te voy a follar hasta partirte por la mitad, no voy a parar hasta que la saques por la bocaaaaa… ¡arreeeee, caballitoooooo!...- le dio una zurra fuerte en una nalga y él arqueó la espalda gritando-. ¡Eso es, gritaaaaaa!... guarro, que eres un guarro vicioso... tendría que estar follándote así sin parar, hasta que te desangrases por el culoooooo…-. Lo volvió a zurrar. Se sentía tan caliente que en esos momentos hubiera necesitado que alguien hubiera recorrido con sus manos, con sus labios, con su lengua, todo su cuerpo. Lo deseaba tanto, que salió del cuerpo de su amante esclavo, y rápidamente le desató las manos, se quitó el arnés y se tumbó en la cama, abriendo las piernas y deseando que le clavara su enorme polla en el coño sin compasión. Estaba preciosa, gorda, tirante, con las venas a punto de estallar, goteando semen sin parar, incapaz de contenerlo.
-Vamos, méteme tu polla dentro y dame placer, puto mío… estoy calienteeeeeee…-. No podía parar de mirar su enorme verga, la deseaba tanto como hubiera deseado un vaso de agua después de cruzar todo el desierto.
Él la penetró y de un golpe se la clavó hasta el fondo. La mujer gritó de gusto. Su esclavo se aferró a sus tetas y no paraba de lamerlas y morderlas sin parar de moverse. Ella misma lo deseaba tanto que no podía parar de moverse debajo de él. Se estaba volviendo loca de placer. Él empujaba cada vez más fuerte, le estaba destrozando el coño, absolutamente fuera de sí, y sin embargo ella estaba a punto de correrse.
-¡Dame fuerte, puto… no pares!... aaaaahhh… aaaaaahhh… ¡venga, puto… demuéstrame que eres bien machooooooo!... ¡¡fóllame durooooooo!!... asssssíiiiiiiii… oooooohhhhhhhh… voy a corrermeeeeeee… ooooohhhhh… ¡¡oooooooohhh!!...-. Sus sexos se daban fuerte, dos mundos colisionaban una y otra vez, y el universo estaba a punto de estallar-. ¡¡Dame durooooo!!... ¡¡no paresssss!!... ¡¡¡ooooooooohhhhh!!!... ¡¡¡oooooooohhh!!!... ¡¡¡hostia putaaaaaaaa!!!... ¡¡¡me corrooooooooo!!!... ¡¡¡me corrooooooooo!!!...¡¡¡¡aaaaaaaaaahhhhhhhggg!!!! -Ella estallaba bajo el cuerpo masculino, apretando su culo con las manos, restregando frenéticamente su sexo contra el de su amante, perdiendo el mundo de vista, desintegrándose.
-¡¡Síiiiiiiiiii!!... ¡¡¡yo también me corroooooo!!!... ¡¡¡la hostiaaaaaa!!!... ¡¡¡¡oooooohhhhh!!!... ¡¡¡¡aaaaaaaaaaahhhhhggggg!!!!... ¡¡¡toma lecheeeeeeeeee!!!... ¡¡¡ooooooooohhh!!!... ¡¡ooooooohhh!!
El hombre se desplomó encima de su amante. Tardaron en reaccionar, había sido un polvo bestial, y estaban agotados. Cuando sus cuerpos volvieron a la normalidad, él le preguntó lleno de curiosidad:
-¿Qué me has puesto en el capullo que me picaba tanto?
-¿De verdad que no te lo imaginas?- le contestó ella sonriendo pícaramente.
-No tengo ni idea.
-Pasta de dientes, con gusto de menta. ¿No te ha gustado?
-Huuuuummm… eres perversa… Creo que probaré el efecto de la pasta de dientes en tu clítoris ahora mismo. Ven aquí-. La abrazó y la besó ardientemente. Su mano jugueteó con uno de los adorados pechos de su amante y luego bajó despacio hasta su coño. Sus dedos se perdieron en él.

lunes 30 de junio de 2008

Escena veraniega


Y de nuevo llegará el verano,
con aquel bochorno
que presta color a la tierna mejilla,
y gente apretada
a las playas de blanda arena,
invadiendo los sentidos de aquellos
que los tienen vivos.

Mi perro, con su ojo cerrado,
renunciará a su papel de lagartija
peluda al sol,
para disfrutar perezosamente de la penumbra,
y las flores más bellas de mi jardín,
se marchitarán -amoldadas a su destino final-,
bajo la parra.

jueves 26 de junio de 2008

Flora selvática (VI)

Imagen cortesía de Veneris y Satori

Ya os había mostrado en otras entradas, el sector femenino arborícola de la jungla. Ahora le toca el turno al sector masculino. Como podéis observar, estos ejemplares están muy bien servidos.

Imagen cortesía de Veneris

lunes 23 de junio de 2008

Placebo - The bitter end



En 1994, Brian Molko se encontró casualmente con Stefan Olsdal, en la estación South Kensington del tren subterráneo de Londres. Los dos habían estudiado en el mismo colegio de Luxemburgo, y sin embargo nunca se habían dirigido la palabra por pertenecer a dos bandos muy distintos. Brian, al grupo de los raritos y marginados, y Stefan al de los deportistas y populares.
Al encontrarse en esa estación y reconocerse inician una conversación con la que se dan cuenta de que los dos tienen gran afición por la música y gustos parecidos. A partir de ese encuentro fortuíto nació Placebo, aunque anteriormente se llamaría por un corto espacio de tiempo, Ashtray Heart.
En un principio Molko pensó en Steve Hewitt para completar la banda, pero este batería ya tocaba con otro grupo, así que a pesar de colaborar con ellos en algunas ocasiones, entra en el grupo como batería oficial Robert Schultzberg de 1994 a 1996. Cuando comienza a tener diferencias con los otros miembros de la banda, la abandona, y en su lugar entra definitivamente Steve Hewitt, hasta que el 1 de octubre de 2007 decide abandonarla también.
La música de Placebo se circunscribe dentro del rock alternativo, siendo clasificado como un grupo muy ecléctico, que suele incorporar a sus canciones, fuertes acordes de guitarra eléctrica, pero también piano o elementos electrónicos. David Bowie es considerado el padrino del grupo por su constante apoyo al mismo desde sus comienzos.
Esta vez me habéis pillado más bien marchosa y para el video he seleccionado la canción "The bitter end" del álbum "Sleeping with ghosts" del año 2003, en el cual experimentaron con la música electrónica, aunque conservando su particular sonido a la vez.
Como nota curiosa os diré que el video está grabado sobre una de las antenas de comunicaciones más grandes de Europa.
"Special K" es la canción del audio de la columna lateral. Pertenece al álbum "Black Marquet Music" del año 2000, álbum en el que la complejidad de sus letras (las canciones hablan de amores, de la decadencia de la persona, de drogas, etc.), alcanza la cumbre.
Según propias palabras de Brian Molko: "Ésta es una canción simple que básicamente compara el nerviosismo y la precipitación de enamorarse a primera vista con la sensación de meterse drogas. De esa manera utiliza la metáfora de las drogas para describir el enamorarse de los pies a la cabeza de alguien. Pero al igual que las drogas, todo lo que sube siempre tiene que bajar y ésa es la moral de la historia".
A mí la música de Placebo (y me refiero sólo a la música, no a las letras, aunque algunas letras también), siempre me resulta un tanto apocalíptica, cabalgando entre los últimos estertores del sueño de la humanidad. Pero eso es una apreciación muy personal. Espero que os guste.

jueves 19 de junio de 2008

Excitante castigo (III)


Cuando se separó de él, se dio cuenta de que se estaba masturbando. Tenía la polla enorme, vigorosa y palpitante, con las venas muy marcadas, hinchada de sangre, deseosa de correrse. Sin duda, estaba hermosa. Se inclinó hacia ella, poniendo las tetas casi al alcance de los labios de su amante, que no les quitaba los ojos de encima. Sustituyó la mano de él por la suya, meneó un poco su miembro. Estaba ardiendo. Luego, bajó la mano hasta sus huevos y se los masajeó, pero el masaje acabó en un fuerte apretón que hizo gritar al hombre.
-¿Acaso te he dado permiso para correrte, esclavo?... ni se te ocurra volver a tocarte sin mi permiso, ¿entendido?
-Sí, mi ama y señora.
-Mira cómo está el suelo a tu alrededor. Realmente eres un puerco. Tendré que castigarte duramente por toda esta suciedad.
-Pero estoy ardiendo, tengo la polla a punto de reventar. No puedes dejarme así, mi ama- protestó él.
-¡Cállate!- le dijo la mujer dándole un bofetón-. ¿Así que estás ardiendo, no?... y más que vas a arder. Quédate quieto donde estás.
Situó una silla en medio de la habitación, un poco alejada de todo el líquido que manchaba el suelo, y le ordenó a su amante que se sentara en ella. Sacó una cuerda de su bolso y le ató los brazos detrás de la silla, de manera que no podía moverlos. Luego, le tapó los ojos con un pañuelo suyo de cuello y finalmente, aunque él no pudo verlo, adivinó que le había puesto sus bragas por la cabeza, con la parte que va entre las piernas justo encima de su nariz, porque un fuerte olor a hembra, más fuerte de lo que él estaba acostumbrado a notar, invadió al momento su pituitaria. Lo que no sabía era que esas bragas habían sido usadas durante tres días seguidos porque a su dueña le interesaba para el juego que deseaba llevar a cabo.
Su sexo no había bajado ni un centímetro en su excitación. Le ponía caliente la expectación de no saber qué iba a pasar a continuación. Durante unos minutos la oyó caminar por la habitación y por el baño. Tenía un poco de miedo, pero al mismo tiempo deseaba cualquier cosa que ella pudiera hacerle. Pronto oyó sus pasos acercándose. Su ama le pidió que adelantara un poco el culo y le colocó un cojín en la zona lumbar, después algo blando cayó al suelo ante sus pies. Era una almohada que ella había puesto allí para su propia comodidad, puesto que se arrodilló delante de él. Cogió su polla y se la masajeó un poco, seguía tan ardiente como antes. Con qué gusto se la hubiera chupado. Pero tuvo que contenerse. En vez de mamársela, el hombre notó que su amante extendía alguna cosa por su capullo, quizá alguna crema, pero el olfato no podía servirle de pista, puesto que un fuerte olor a hembra seguía envolviéndole.
Notó que su dueña mojaba su entrepierna con agua caliente, después de ordenarle que se abriera de piernas, luego notó su mano acariciándole los huevos y el pubis, al mismo tiempo que extendía alguna cosa parecida a la espuma de afeitar. No se lo preguntó, pero intuyó que quizá ésa era la intención de su señora, afeitarle esas zonas. Al mismo tiempo, también fue consciente de la extraña sensación que invadía su capullo. Parecía que se estuviera quemando, aún así, en un primer momento, aguantó sin decir nada. Sintió la cuchilla recorrer despacio sus huevos. Estaba inmóvil. No deseaba que ocurriera ningún accidente. Su glande quemaba cada vez más, se quejó, pero ella no le hizo ni caso y siguió con su trabajo. En vez de contestar a su queja, le dijo:
-Así me gustan mis esclavos, rasurados.
-¿Qué me has puesto ahí?, mi capullo está que arde. Me pica mucho.
La mujer le dio un bofetón que le cogió totalmente desprevenido.
-Me pica mucho ¿qué?
-Me pica mucho, mi ama.
-Y más que debería picarte, por tener tal falta de respeto hacia tu ama y señora- le reprendió ella duramente-. ¿No decías antes que ardías?, ahora ya sabes lo que es arder de verdad-. El hombre gimió, su capullo abrasaba de verdad y empezaba a preocuparse seriamente. La chica percibió su preocupación y entonces le acarició la cara dulcemente, diciéndole: -No tengas miedo, esclavo. Sé lo que hago. ¿Es que no confías en tu diosa?
-Sí- contestó él tranquilizándose un poco.
-Aguanta un poquito más por mí, ¿sí, cariño?-le preguntó su dueña antes de besarlo dulcemente. Luego continuó con su trabajo. A pesar de todo, la polla del hombre apenas había perdido vigor. Le pasó una toalla caliente por sus huevos y su pubis, para retirar los restos de espuma. Lo masturbó un poquito antes de quitarle la sustancia que le había puesto en la polla. Él apretaba los dientes. Le quemaba de verdad, o ésa era la sensación que tenía, pero quería demostrarle a su diosa que era suficientemente valiente y que estaba dispuesto a tolerar cualquier cosa por ella. Finalmente, la mujer se decidió y se lo quitó. El hombre sintió un alivio inmediato. Su ama se levantó y fue a llevar todo lo que había utilizado al baño. Mientras tanto sentía que aquella quemazón que tanto le había preocupado, se iba convirtiendo poco a poco en una sensación de frescor. No podía entender lo que pasaba con la punta de su polla, pero eso era algo que pronto dejó de preocuparle. Ella se arrodilló a sus pies y contempló su sexo. Ahora tenía una visión nueva de él, sin el marco oscuro de tu mata de pelo púbico. Lo sujetó y empezó a lamerlo. Hacía mucho rato que deseaba hacerlo. Deseaba su polla, en su boca y también en su coño, cuyo jugo le llegaba a medio muslo. Por su parte, su esclavo sentía algo muy extraño, por un lado frescor, por otro la lengua ardiente de su ama que sabía cómo ponerle a mil. Ella se introdujo su polla en la boca. También sentía algo nuevo, esa polla sabía a menta. Estaba buenísima. Él jadeaba excitadísimo, pero cuando la mujer se sentó encima de su esclavo y frotó su capullo por su coño húmedo y caliente, le advirtió:
-No te corras hasta que yo te lo ordene, porque si lo haces no volveré a tocarte en tu puta vida, ¿entendido?
-Sí, mi ama y señora- jadeaba el esclavo ansioso por entrar en el paraíso que su dueña tenía entre las piernas.
-¿Me deseas?- le preguntó ella sin dejar de juguetear con el sexo masculino en el suyo.
-Sí, mi diosa.
-Ruégamelo.
-Por favor, mi diosa. No puedo soportarlo más… te necesito… fóllame… por favor… por favoooorrr…
-Sí, creo que tu polla dice lo mismo-, sonrió ella. La verga de su esclavo estaba hinchada como pocas veces. Se la introdujo dentro del coño y fue bajando hasta sentarse encima de él. Le quitó las bragas de la cabeza y el pañuelo de los ojos. La mirada de su amante se perdió en sus tetas. Arqueó un poco la espalda ofreciéndose a él. Estaba loca por sentir su boca comiéndoselas, pero su esclavo casi no llegaba con los brazos atados a la espalda. Empezó a moverse encima de él. Su polla se erguía, orgullosa, en su interior. Su dueña lo cabalgaba cada vez más excitada, cada vez más enloquecida. El hombre sentía los jugos de ella, no sólo en su polla, sino también en sus huevos, en su pubis rasurado y en sus muslos. El esclavo observaba las tetas de su diosa saltando encima del corsé, los pezones apuntándole tentadores. Hubiera hecho cualquier cosa por tocarlas, por lamerlas, por morderlas, pero no podía, sus brazos atados se lo impedían. Ese coño le quemaba como el infierno, nunca lo había sentido tan caliente. Quizá fuera la extraña sensación de frescor que sentía en su capullo, que hacía que en contraposición el coño de esa mujer lasciva le pareciera puro fuego. Era una sensación extraña pero absolutamente placentera, más y más con cada uno de los movimientos de ella, que cada vez eran más violentos. La chica sentía esa polla durísima en su interior, penetrándola hasta lo más profundo de sus entrañas. Sus gemidos eran absolutamente animales, sintiéndose así taladrada. Se movía frenéticamente encima de él, completamente enloquecida de placer, un placer que no quería que terminara nunca.
-¡Ni se te ocurra correrteeee!- le gritó al hombre.
-Por favor, mi diosa… necesito corrermeee…
-Si te correeees… ooooohhh… te vas a arrepentir… oooooohh… Jodeeeeer… quiero usarte como si fueras un consolador… y para eso necesitoooooo… tu polla bien duraaaaaa… oooooohhh…
-No podré aguantaarrr… mi amaaaaa…- miraba esas tetas saltando incitadoras ante él, la boca se le hacía agua y los huevos parecía que fueran a estallarle de un momento a otro.
-Aguanta, putoooo… eres mi esclavo y debes hacer lo que yo quieraaaaaa… ¡ooooooohhhh!… ¡¡me corrooooooo!!… ¡¡oooooohhhh!!… ¡¡¡jodeeeeeer!!!... ¡¡¡qué gustoooooo!!!... ¡¡¡oooooooooohhhhh!!!...
-Síiiiiiiiiii… ¡¡oooooooooohhh!!... ¡¡¡hostia putaaaaaaaaa!!!... ¡¡¡aaaaaaaaaaaaahhhhhhggg!!!
El esclavo se corría sin remedio. No había podido aguantar más. Su ama paró en seco cuando se dio cuenta, y se quedó mirándolo con cara de desaprobación. Él jadeaba como un loco mientras ella sentia los potentes chorros de leche estrellándose en su interior. (Continuará...)

lunes 16 de junio de 2008

El tigre

Imagen: Aaron Hawks

Soy el tigre.
Te acecho entre la hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.

El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.

Desnuda te sumerges.
Espero.

Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.

Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.

Y me quedo velando
por años en la selva
tus huesos, tu ceniza,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil en la lluvia,
centinela implacable
de mi amor asesino.


De Pablo Neruda en "Los versos del capitán".